Archivo para julio 5, 2006

France en finale de la Coupe du Monde

julio 5, 2006

Sin haber encantado, como lo hizo ante Brasil, Francia marcó el único gol del encuentro y deja en el terreno a un muy voluntarioso pero ineficiente Portugal. Carvalho le cometió falta a Henry, el árbitro fue generoso en conceder el penalti, Zidane lo marcó. Francia, no se confundan, jugó un partido muy inteligente, casi de entrenamiento, y llega fresca como una lechuga ante Italia. Francia, la bestia negra de Italia, es el otro finalista.

Zidane celebra Zidane celebra el gol

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Il giorno dopo

julio 5, 2006

Ayer en la mañana, antes de leer los diarios online, me encontraba entre quienes deseaban que los clubes, a los que se les comprobara conducta desleal y antideportiva, fuesen severamente castigados. Después de leer las penas solicitadas por el “fiscalucho” de la federación, estoy a nada de inscribirme en el club de ultras juventinos, aquellos que le van al club blanquinegro más con rabia que por afecto. En caso haga falta señalarlo, el Juventus, para una Milanista irreductible como yo, es el E-NE-MI-GO. Pero es que 5 años de inhibición para la dirigencia mafiosa del Juventus y Serie C1 con 6 puntos de penalización para los jugadores es señal de una o ambas de las dos posibilidades siguientes: (1) el fiscalucho es interista, (2) el fiscalucho es un hideputa. Para el Milan pide la Serie B y para Galliani (el director) 2 años de inhibición. He leído la transcripción de la llamada telefónica por la cual se les juzga al Milan y a su director, y la verdad es que las condenas solicitadas son más escandalosas que el escándalo mismo. Para completar el cuadro, la noticia sobre las condenas llegaron a los 5 jugadores del Juve (Buffon, Cannavaro, Zambrotta, Camoranesi, Del Piero) y los 5 del Milan (Nesta, Gattuso, Pirlo, Gilardino, Inzaghi) horas antes del encuentro de semifinal. Entonces pensé que si la semifinal pintaba fea para los Azzurri, el de las condenas era el mazazo que faltaba para ponerla, más que fea, horrible.

Cuando estaba por llegar el minuto 90 y el encuentro seguía 0-0, ya para ese momento, me sentía orgullosa, satisfecha, encantada, inmensamente felíz por la demostración de fútbol y carácter de “mis” Azzurri. Cuando estaban por terminar los 30 minutos de los tiempos extra y el partido parecía encaminado a decidirse por penaltis, pensé que era una pena que Italia, después de su mejor exhibición del Mundial, tuviese que salir, como antes Argentina, por el tortuoso camino de los penaltis, dando por descontado que en el trámite serían los teutones los beneficiados, aún cuando, como antes ante Argentina, no habían sido los mejores en el campo. Y, más resignada que contenta, porque para entonces que Italia hubiese jugado mejor que su adversario no me servía ni de magro consuelo, mucho menos para esbozar sonrisas, llegaron esos instantes que recuerdo hoy y aquí como si los estuviera reviviendo en repetición televisa: Pirlo disparó un zurdazo venenoso que Lehmann sacó para tiro de esquina. Del Piero lanzó el tiro de esquina. Pirlo recogió el rebote y se tomó unos segundos para pensar, para llevarse por delante a dos jugadores alemanes, para colocarse la pelota en los pies en la mejor posición para su zurda, para mirar a Grosso, para darle el pase perfecto. Fue entonces que Grosso, sin pensarlo, de primera intención, lanzó el primero de los dos goles agónicos de Italia. He de confesar que el segundo gol de Italia, el marcado por Del Piero, sólo lo vi en las repeticiones, porque aún estaba celebrando el de Grosso. Fue una hermosa acción colectiva con Cannavaro que roba el balón y se lo entrega a Totti, Totti que se lo pasa a Gilardino, Gilardino que avanza balón al pie y espera la llegada de Del Piero por la izquierda, Ale que recoge el pase de Gila y hace un magnífico gol. ¡Increíble! Aún hoy, al día después, no me lo creo.

La esposa de Fabio y sus tres hijos

La esposa de Fabio Cannavaro, con sus tres hijos, llegó temprano al “infierno” de Dortmund. Todos vestían la camiseta dorsal 5 del capitán de la “Squadra Azzurra”. Los niños no pueden más que sentirse orgullosos de su papá, porque Fabio, a decir de los expertos, jugó un partido perfecto.