Archivo para noviembre 3, 2007

Entre el primero y el segundo: un fenómeno paranormal*

noviembre 3, 2007

*paranormal.

(De para- y normal).

1. adj. Se dice de los fenómenos científicamente inexplicables estudiados por la parapsicología.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Sólo lo inexplicable puede explicar el n-ésimo tropiezo de los rossoneri en su estadio de San Siro: Milan 0-0 Torino. Tabú, maldición, misterio, es como si el Meazza estuviese embrujado para Kaká, Pirlo & Cia.

la_maldicion_siniestra.jpg

El segundo: Sevilla 2-0 Madrid

noviembre 3, 2007

Empecé a ver el encuentro del Sánchez Pizjuán cuando terminó el de San Siro. Para entonces ya el Sevilla había marcado los dos únicos goles del marcador. Esta temporada he visto al Real Madrid jugar muy bien y ganar. También lo he visto jugar muy mal y ganar. Hoy lo ví jugar muy mal y perder. Un diario de marcado tinte madridista (y cuyo redactor en jefe es un bufón) habla de una primera mitad muy intensa, de fútbol vistoso y mucho ritmo. Lo que es esta que está aquí no tengo idea de cómo se come eso, porque lo que ví fue un bodrio. No me gustó el Madrid. No me gustó el Sevilla. Tampoco me gustó la camiseta alternativa del Madrid, con esa raya en el cuello a medio terminar, que será todo lo fashion que quieran pero luce como que Adidas se quedó corto de hilo amarillo. Menos me gustó el árbitro, ¿dónde consigue La Liga unos árbitros tan despistados? No es que crea que el árbitro influyó en el resultado, porque no lo creo. Y no lo creo porque, a menos que me haya perdido grandes momentos de fútbol en los momentos en que cabeceé y dormité, es imposible cambiar un 2 a 0 si el equipo que gana se pasea distraído y el que pierde se pasea aburrido.

04.jpg

El primero: Arsenal 2-2 Manchester United

noviembre 3, 2007

El primer partido que me regala este suculento fin de semana futbolístico tuvo un segundo tiempo fantástico. Cometo el sacrilegio de decir que el primer tiempo no me gustó porque me resultó desesperadamente monótono: fútbol exquisito del Arsenal con galope y técnica, contras esporádicas del Manchester con veneno y ganas. Cometo el sacrilegio de decir que si Fàbregas es el motor de esa máquina de hacer fútbol que es el Arsenal, el combustible que echa a andar a los de Wenger es Adebayor. Cometo el sacrilegio de decir que el Manchester United mereció ganar, porque el primer tiempo fue una victoria psicológica de los de Fergie, mérito de su sólida concentración defensiva, y el segundo tiempo fue una derrota futbolística por desatención defensiva.