Archivo para junio 16, 2008

No hay equipo. No hay entrenador.

junio 16, 2008

Materazzi es el que está más desdibujado. Una sombra borrosa del jugador determinado y determinante de hace dos años. Barzagli dejó patente que depende de Cannavaro y que sin Cannavaro a su lado es inseguro y débil. Zambrotta ha estado evanescente y el error infantil que cometió en el partido frente a Rumanía, propiciando el gol de Mutu, es sólo una pequeña muestra de su irse desvaneciendo. Gattuso y Pirlo vienen mostrando una condición precaria y, en consecuencia, un nivel muy bajo. Sin el fuelle de Gattuso y la inteligencia de Pirlo, el equipo, si tal puede llamarse, luce como un bote perdido en altamar, sin remos, ni la fuerza para remar, sin la lumbre de un faro, ni la guía que lo lleve a buscarla. Hasta Buffon, aun cuando sigue mostrando su gran calidad, no luce el mismo del Mundial.

De los campeones del 2006 unicamente Grosso parece estar en el nivel que mostró entonces. De los que no estuvieron en Alemania no hemos conseguido ver nada muy destacado. Donadoni no ha sabido insertarlos y ellos mismos, cuando han sido llamados a participar, no han encontrado la manera de destacar. Quizás Di Natale, por su talento, y Panucci, por su veteranía, lo han hecho algo mejor que los demás.

No hay equipo. No hay entrenador para armarlo. Después de la derrota 0-3 ante Holanda, Donadoni volvió a equivocarse en su planteamiento para hacerle frente a Rumanía. La lucidez de dejar fuera del once a Materazzi, Gattuso y Barzagli la acompañó con la infeliz idea de cambiar a Di Natale por Del Piero. A los 34 años y después de 4 Europeos y 3 Mundiales, eclipsado por Baggio en el pasado y hoy en día bajo las sombras de Di Natale y Cassano, aún ha de jugarse, en la Nazionale, un rol importante. Del Piero nunca ha sido el que marcara diferencias. Tampoco lo fue en la cita ante Rumanía. Sacar a Di Natale para hacerse llevar por el clamor que pedía a Del Piero deja claro que Donadoni no tiene las ideas claras. Nunca las ha tenido y ya antes lo habíamos destacado. Di Natale, huelga señalarlo, fue pieza fundamental en los dibujos cambiantes del seleccionador y su mejor apuesta en la ronda de clasificación. Que ante Holanda no haya mostrado su mejor nivel no ha de distraernos del hecho que fue el “menos pésimo” de ese encuentro. ¿Acaso hay que ver ese partido otra vez, una y otra vez, para darse cuenta que fue entre los pocos que le puso, cuando no fútbol, al menos ímpetu y ganas? ¿Habrá que volver a ver el gol de Sneijder para volver a ver que sólo Di Natale corrió como endiablado, en el desierto que dejó la defensa azzurra, llevado por el vano esfuerzo de alcanzar al holandés? ¿Quién entre los italianos estaba al lado de Sneijder, quién otro sino el pobre Di Natale? Sí, Di Natale, de delantero a improvisado defensa. En agradecimiento por los favores recibidos, Donadoni lo deja fuera para abrirle un hueco a Del Piero. El mismo Del Piero que ante Francia, Lituania e Islas Far Oer dio tanta lástima que hasta el mismo Donadoni, en su gran confusión, decidió dejar de convocarlo. Para luego, haciéndose llevar por el lloriqueo de media Italia, volver a llamarlo justo antes de la cita europea. Aquí no celebramos el llamado y quienquiera puede revisar en los archivos. Pedimos a Cassano pero a Del Piero lo hubiésemos dejado al pie del avión.

Y ahora que se acerca el Italia-Francia, habrá que recordar que, en la ronda de clasificación, los franceses nos aplastaron en París (3-1) y nos anularon en San Siro (0-0). Hagan lo que hagan Holanda y Rumanía, ante Francia no tenemos más que un compromiso. Sin equipo y sin entrenador, el compromiso luce grande. Muy grande. Tan grande que nunca antes había gritado FORZA ITALIA! tan alto como lo hago hoy desde aquí.