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Dani Alves, el catenaccio y las modas

enero 30, 2009

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El despliegue de fútbol brillante con vendaval de goles que es el Barcelona del nuevo curso han dirigido los focos hacia Messi, en cuanto su figura dominante y protagonista estelar. Muchos lo señalan como el mejor futbolista de nuestros días. Yo me sumo sin reservas aunque con toda seguridad su consagración definitiva en lo más alto del fútbol actual dependerá en buena medida de lo que él y su equipo consigan en la UEFA Champions League. Sin querer restarle méritos a otros jugadores de la plantilla ni desestimar la magnífica labor de Guardiola en la dirección técnica del equipo, creo que, en la que ha sido hasta aquí la espectacular temporada del Barça, es Dani Alves, después de Messi, su jugador más determinante. Quizás el mío sea un juicio temerario porque, he de confesarlo, he visto pocos partidos del Barcelona. Lo cierto es que en todos ellos el brasileño ha estado soberbio como cierto es que Sid Lowe, en su última columna para The Guardian, expresa la misma opinión con fundamento y sabiduría. Me alegra coincidir con el comentarista de la sección de fútbol de uno de los dos diarios (el otro es La Gazzetta) que he adoptado como referencias de lectura diaria obligatoria. Me soprende, en cambio, que mis escasas incursiones “internéticas” por algunos blogs de la órbita barcelonista, encuentren escaso el espacio dedicado a Dani Alves. La mía es una muestra poco significativa porque, al igual que son pocos los partidos del Barça que he visto, pocos son los blogs culé que visito. Aun así, vaya, no deja de sorprenderme.

Las menciones al catenaccio en los posts dedicados al Calcio de algunos blogs muy apreciados por la comunidad blogueril hispanoparlante son, por mucho, más frecuentes que las referencias a Dani Alves en los blogs de fútbol español con el énfasis puesto en el FC Barcelona. Es así que el fin de semana pasado (fue entonces que me propuse escribir sobre el tema) leí en un blog “rankeado” una reseña sobre los partidos Juventus-Fiorentina y Bologna-Milan que los resumía ambos bajo la etiqueta de (cito textualmente) “Catenaccio al estado puro”. O su autor vió los partidos y está falto de razón y entendimiento o no vió los partidos y recurrió por costumbre o facilismo al lugar común tan desgastado. El Juventus-Fiorentina fue un partido marcado por dos crasos errores arbitrales pero encuentro que fue entretenido. La Juve jugó un fútbol ágil y, a ratos, divertido, con llegadas frecuentes al área rival, bajo la inspiración de Del Piero y por medio de las corridas de Marchisio y las aceleraciones de Marchionni. Una muy buena Fiore, huérfana de Mutu, respondió a cada golpe con Gilardino en óptima ubicación para los pases medidos de Pasqual y las incursiones rápidas de Jovetić. No fue un partido antológico, ni siquiera respondió a cabalidad a las expectativas que la enconada rivalidad entre las dos aficiones ayudaba a alimentar, pero tampoco fue tal como que de él no se consiga resaltar, en positivo, el pase estupendo de Del Piero para el gol del joven Marchisio o, en negativo, la injusta anulación del gol de Gilardino y, en vez de eso, sólo el cliché del catenaccio es lo que se garabatee, encima de todo, sin que venga a ton ni a son. En cuanto al Bologna-Milan baste decir que el Milan no estaría en condiciones de practicar ninguna fórmula de defensa a ultranza porque, simple y llanamente, ni siquiera tiene con qué medio defenderse o defenderse a medias, dado que el reparto defensivo es, precisamente, su mayor debilidad. El Bologna, por otro lado, no sólo no jugó de manera catenacciara, sino que fue tal su disposición a jugarle a tú por tú al Milan que terminó dejándole autopistas a Pato y Kaká para sus aceleraciones en contragolpe y que Di Vaio entabló con Abbiati un duelo en el que a las proezas del primero respondía el segundo con equivalente calidad y similar valía.

Quizás no debería sorprenderme el uso, y abuso, del término catenaccio en cualquier situación en la que el fútbol italiano se asoma, como tampoco debería sorprenderme la poca visibilidad que tiene Dani Alves en la blogosfera. Después de todo el fútbol tiene sus propias modas. Hay temas, como el catenaccio, que nunca pasan, y otros, como Dani Alves, que tardan en imponerse o nunca lo consiguen.