Archivo para mayo 2010

El tercero que es el segundo cuarenta y cinco años después del primero

mayo 23, 2010

Después de la Coppa Italia y el Scudetto, el Inter consiguió ayer el tercer título de la temporada y se llevó la UEFA Champions League. Ante un Bayern que, diga lo que diga el sabiondo de Van Gaal, estuvo bastante mal. Posesión estéril de balón y uno que otro tiro a puerta fue todo lo que mostró. El Inter tampoco es que brindó un espectáculo memorable pero consiguió hilvanar algunas jugadas de contragolpe que bien podríamos definir de manual. Dos de ellas produjeron sendos goles. Bellos ambos. Quien esto escribe encuentra que el Inter mereció el título o, si prefieren, no lo desmereció. Quizás el fútbol de Mourinho sea un “asco” pero es efectivo. Muchos apuntan al insoportable y arrogante entrenador portugués como una de las tres ‘M’ que hicieron posible la empresa de conquistar la Orejona cuarenta y cinco años después de la primera. Moratti y Milito completan el trío. Yo agregaría otras letras: S por Sneijder y JC por Julio Cesar.

Aunque el Inter de italiano tiene al dueño y a “los-dos-minutos-de descuento-Materazzi”, sus jugadores llevaban cosido el tricolor italiano en las camisetas y por ese detallito esta milanista gritó “FORZA INTER!” y aupó por ellos durante el partido en el Santiago Bernabeu. Tampoco es que descorchara champán ¡no exageremos! pero creo que, al final, terminé celebrando hasta más que el muy detestable de Mourinho. El de Setubal ni siquiera viajó a Milán con el equipo y su muy generoso dueño, para celebrar con la hinchada la conquista del título por el que los más ancianos han estado esperando la bagatela de cuarenta y cinco años. ¡No, nada qué ver! Mourinho se quedó en Madrid a negociar con Florentino su muy jugoso contrato como próximo entrenador del club blanco. Todo el asunto, lo confieso, me hace feliz. Porque Mourinho me resulta insoportable y si se va para España tengan por seguro que no lo extrañaré.

Ya para terminar, vayan mis felicitaciones a todos los interistas, especialmente a mis amigos (porque tengo amigos entrañables que tienen el mal gusto de ser interistas). El Inter, lo digo aquí y no lo repetiré, es un gran equipo. No jugará un fútbol que entusiame (de hecho aburre a las ovejas) pero no es de todos ganar tres títulos en una temporada. ¡Enhorabuena interistas!

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¡Gracias Leo!

mayo 15, 2010

Con el equipo que le armó (es un decir) Galliani y en su primera experiencia como entrenador, Leo consiguió lo mismo que el más avezado Carletto: un tercer puesto con más pena que gloria y, con él, la garantía de jugar la Champions la temporada próxima. En circunstancias, huelga señalarlo, muy difíciles, porque, en el vivo del campeonato, Leo llegó a tener a cuestas más que un equipo un hospital, lo que lo llevó a tener que recurrir a la fantasía (y no me refiero al esquema táctico) para conseguir alinear un once y salir a jugar. Si esta temporada el equipo tuvo tan magros resultados, las culpas no podemos endosárselas al buen Leo, por el contrario, hemos de agradecerle que, a pesar de todo y todos, consiguió arreglárselas para darles a los rossoneri un fútbol marcadamente ofensivo, atractivo, bello. Y consiguió, mientras pudo contar con todos sus mejores hombres, resultados muy positivos con ese su fútbol. Con el  juego bello de Leonardo y los buenos resultados del equipo, hasta llegamos a ilusionarnos con la remontada a daño del Inter, una escuadra infinitamente más sólida e infinitamente más fuerte.

Hoy, sin embargo, despedimos a Leonardo. Y lo despedimos porque lo despidieron. Lo despidieron Berlusconi y la dirigencia milanista, los verdaderos culpables de la triste temporada que el Milan realizó. Empieza a resultar insoportable esta agonía en que la dirigencia milanista parece complacerse en mantenernos. Y no entiendo qué ganan ellos, el presidente  y los dirigentes, en llevar tanta desgracia al equipo más glorioso de los últimos 20 años de la historia del fútbol (en Europa y el mundo). Aunque muy real, resulta paradójico que desde hace tres años el Milan ha pasado de ser el más grande club de Europa a un equipucho cuya distancia del Inter (para no mencionar a los grandes equipos europeos) es cada año más dramática.

Por veinte años Berlusconi y Galliani, con medios ingentes, gran intuición y la mayor motivación, hicieron del Milan un equipo de leyenda. De repente (y sin avisarnos) Berlusconi ya no quiere gastar dinero para fichar a los jugadores destinados a consagrarse como grandes campeones (Van Basten, Gullit,  Weah, Shevchenko, Kakà). Peor aún, ya no quiere gastar dinero. Y el que gasta lo malgasta en convertir a Milanello y alrededores en un museo de piezas de anticuario (de Rivaldo a Bobo Vieri, de Ronaldo a Beckham, de Emerson a Mancini). ¿Qué gana con eso Berlusconi? No le valdría más y mejor vender el club y ser recordado como el presidente de ese Milan que se ganó un lugar entre los mejores equipos (de clubes y selecciones) de todos los tiempos? En vez de eso será recordado como el presidente que llevó al Milan de la gloria al infierno o, peor aún, al olvido. No se me ocurre una peor manera de arruinar veinte años de éxitos.

La temporada 2009-2010, como las dos anteriores, quedan para los archivos. Archivada queda la experiencia de Leonardo como entrenador del Milan. De mi parte: ¡Gracias Leo! Al tenerte tuvimos a uno de los “caballeros” de nuestro Calcio. Al perderte perdemos a un entrenador capaz y generoso.

De presidente de Ferrari a taxista romano

mayo 6, 2010

Empresario de Florida él, ex modelo ella. Discutían con el dueño del restaurant Antica Pesa de via Garibaldi en Roma.

“Un taxi — decían ellos — un taxi es todo lo que pedimos.”

“No lo encuentro. ¡No lo puedo cocinar!” — contestaba el dueño del restaurant.

“Los llevo yo” — intervino Luca Cordero di Montezemolo, que se encontraba en el lugar con la esposa y algunos amigos. Dejó parqueado el Maserati, en el que se desplaza normalmente, y eligió el Panda en el que había llegado su esposa, por ser más ágil en el tráfico de Roma. Sorprendidos, pero aliviados, los americanos aceptaron el aventón. Durante el breve trayecto de via Garibaldi al hotel De Russie, en piazza del Popolo, los dos le preguntaron a Montezemolo sobre su ocupación. “Creo haber visto una foto suya en el restaurante — dijo el hombre — ¿es acaso un actor italiano?”

“No”— le contestó Montezemolo — soy el  presidente de Ferrari.”

“¡Ya, claro, como no!” — espetó el hombre.

No le creyeron, cuenta Montezemolo a Il Corriere della Sera. Después les entregó una tarjeta de presentación. Ellos se convencieron y, al final, parece que lo reconocieron.

Nota: El empresario americano dijo tener dos Ferrari. Quizás se anime y compre un tercero ahora que conoce a un cierto y tal taxista romano muy influyente en Maranello.

Foto tomada de Piesdegato’s Blog

Desaparecida

mayo 4, 2010

He estado … desaparecida. Reaparezco con un videíto que me mandó mi amiga Loló. Y con la solicitud que me ayuden con el Panini. Me faltan un montón de barajitas. A este paso no tendremos ganador del Mundial 2010.