Archive for the ‘Notas de fútbol’ category

Mi querido Junior o la crónica de un hincha del fútbol

marzo 23, 2009

Y entonces resolví asistir al estadio. Como era un encuentro más sonado que todos los anteriores, tuve que irme temprano. Confieso que nunca en mi vida he llegado tan temprano a ninguna parte y que de ninguna tampoco he salido tan agotado. Alfonso y Germán no tomaron nunca la iniciativa de convertirme a esa religión dominical del fútbol, con todo y que ellos debieron sospechar que alguna vez me iba a convertir en ese energúmeno, limpio de cualquier barniz que pueda ser considerado como el último rastro de civilización, que fui ayer en las graderías del municipal. El primer instante de lucidez en que caí en la cuenta de que estaba convertido en un hincha intempestivo fue cuando advertí que durante toda mi vida había tenido algo de que muchas veces me había ufanado y que ayer me estorbaba de una manera inaceptable: el sentido del ridículo. Ahora me explico por qué esos caballeros habitualmente tan almidonados se sienten como un calamar en su tinta cuando se colocan, con todas las de la ley, su gorrita a varios colores.

Es que con ese solo gesto, quedan automáticamente convertidos en otras personas, como si la gorrita no fuera sino el uniforme de una nueva personalidad. No sé si mi matrícula de hincha esté todavía demasiado fresca para permitirme ciertas observaciones personales acerca del partido de ayer, pero como ya hemos quedado de acuerdo en que una de las condiciones esenciales del hinchaje es la pérdida absoluta y aceptada del sentido del ridículo, voy a decir lo que vi –o lo que creí ver ayer tarde– para darme el lujo de empezar bien temprano a meter esas patas deportivas que bien guardadas me tenía. En primer término, me pareció que el Junior dominó a Millonarios desde el primer momento. Si la línea blanca que divide la cancha en dos mitades significa algo, mi afirmación anterior es cierta, puesto que muy pocas veces pudo estar la bola, en el primer tiempo, dentro de la mitad correspondiente a la portería del Junior. (¿Qué tal va mi debut como comentarista de fútbol?).

ONCE PLUMAS

Por otra parte, si los jugadores del Junior no hubieran sido ciertamente jugadores sino escritores, me parece que el maestro Heleno habría sido un extraordinario autor de novelas policíacas. Su sentido del cálculo, sus reposados movimientos de investigador y finalmente sus desenlaces rápidos y sorpresivos le otorgan suficientes méritos para ser el creador de un nuevo detective para la novelística de policía. Haroldo, por su parte, habría sido una especie de Marcelino Menéndez y Pelayo, con esa facilidad que tiene el brasileño para estar en todas partes a la vez y en todas ellas trabajando, atendiendo simultáneamente a once señores, como si de lo que se tratara no fuera de colocar un gol sino de escribir todos los mamotretos que don Marcelino escribiera. Berascochea habría sido, ni más ni menos, un autor fecundo, pero así hubiera escrito setecientos tomos, todos ellos habrían sido acerca de la importancia de las cabezas de alfiler. Y qué gran crítico de artes habría sido Dos Santos –que ayer se portó como cuatro– cortándole el paso a todos los escribidorcillos que pretendieran llegar, así fuera con los mayores esfuerzos, a la portería de la inmortalidad. De Latour habría escrito versos. Inspirados poemas de largometraje, cosa que no podría decirse de Ary. Porque de Ary no puede decirse nada, ya que sus compañeros del Junior no le dieron oportunidad de demostrar al menos sus más modestas condiciones literarias.

Y esto por no entrar con los Millonarios, cuyo gran Di Stéfano, si de algo sabe, es de retórica.

No creo haber perdido nada con este irrevocable ingreso que hoy hago –públicamente– a la santa hermandad de los hinchas. Lo único que deseo, ahora, es convertir a alguien. Y creo que va a ser a mi distinguido amigo, el doctor Adalberto Reyes, a quien voy a convidar a las graderías del Municipal en el primer partido de la segunda vuelta, con el propósito de que no siga siendo –desde el punto de vista deportivo– la oveja descarriada.

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

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Rob(b)en al Madrid

agosto 23, 2007

❡Calderón estará de lo más contento porque, por fin, un año después de convertirse en presidente del Real Madrid, cumple con la segunda de sus promesas electorales: ¡Robben es jugador del Real Madrid! Dos comentarios: (1) la primera de sus promesas cumplidas es ahora comentarista de la RAI, y (2) el Chelsea consiguió 36 millones por la venta del lateral izquierdo.

❡Montreal me ha gustado mucho. No así las noticias de los Azzurri. ¿Alguien recuerda cuando fue la última vez, antes de la de ayer, que Hungría ganó un partido de fútbol?

Una italiana en la Champions

agosto 13, 2007

Una italiana, Cristina Cini, será juez de línea en la Champions League. La noticia completa en gazzetta.it.

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El fútbol más alegre del mundo

enero 23, 2007

Hace años, muchísimos años, un canal de la tv local transmitía partidos del fútbol español y para promocionar el espacio empleaba un motete que calificaba al español como “el fútbol más alegre del mundo”. Recuerdo, pero quizás no pase de ser fantasía mía, hasta el sonido de fondo de un bombo pero sin ese personaje entrañable para los Españoles que es Manolo (el del bombo). Mi recuerdo de entonces es que había sólo dos equipos, Real Madrid y Barcelona, o Barcelona y Real Madrid, y que los demás tenían un papel secundario, casi de comparsas (y no me lo tomen a mal mis amigos españoles). De eso, repito, hace muchos años. Desde entonces mucho ha cambiado. Sin querer hacer una reseña histórica y llevándome sin más al presente, vemos que en lo que va de temporada cinco/seis equipos ocupan las primeras posiciones de la tabla y todos ellos con opciones de llevarse el título, aunque con el Barcelona de favorito y el Real Madrid de fuerte contendor. Pero si la alegría del fútbol son los goles, como algunos no paran de repetir, entonces el español es un campeonato triste, porque, completada la primera mitad de la temporada, las cifras indican que ha sido pobre en goles, sin contar que también para muchos ha sido ávaro en emociones. De ello habla ElPais.es y con comprensible inquietud. Vanidad de vanidades la mía que anoté en Esféricas, antes de que lo leyera en la prensa online, que entre sábado y domingo pasados se anotaron sólo 9 goles en La Liga. He de confesar, sin embargo, que mi interés por La Liga fue transversal y me tomé la tarea de ver los resultados de esta y de la Premier, a manera de comparación, alarmada porque en la Serie A del Calcio las cifras daban cuenta de una jornada de pocos goles con un total de 18 anotaciones. Es así que mi primicia, más que un descubrimiento, fue algo con lo que me tropecé.

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Consuelo para los Españoles que siguen el fútbol de su país es que Le Championnat presenta números todavía más bajos que lo ubican último entre los mayores campeonatos europeos. Un internauta que anotó sus impresiones en Esféricas calificó de “fútbol exquisito” al que practican los Franceses, pontificando sobre el que juegan los “bárbaros soldados italianos” en una referencia que en el mejor de los casos sacó de los comics de Asterix, no ciertamente de los libros de historia. No pretendo entrar en una polémica, nada de eso, pero evidentemente los goles califican de raras “exquisiteces” en la Ligue 1. Mi impresión es que el francés es además un campeonato que ha dejado de ser interesante, y la razón que llamo en causa es que, desde hace unos cuantos años, el Lyon (mi candidato a llevarse la Champions) ha venido arrasando en su liga. Es en parte lo que está ocurriendo esta temporada en el Calcio, donde el Inter, a menos que ocurra un verdadero tsunami futbolístico, es el equipo que se llevará el Scudetto con un amplio margen sobre los equipos que lo siguen. La diferencia estriba en que, en el caso del Inter, que esté arrasando es una absoluta novedad. Y novedades sobre el equipo negriazul no faltan en estos tiempos. La última es que Marco Materazzi recibió el Premio “Hombre de Paz” que otorga la Organización Mundial por la Paz y ha sido propuesto como “Embajador por la Paz” por su presidente. Aún cuando es cierto el cuento de Matrix en el rol de blanca palomita, no por cierto deja de ser un chiste divertidísimo. Quizás Zidane, creo yo, no lo encuentre jocoso. Y yo me pregunto, con tamaño chiste, ¿no califica el italiano para el “fútbol más alegre del mundo”? Si no es así, está muy cerca.

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